EL AGUARDIENTE SE TRANSFORMA EN COgnac

De la parte de los ángeles al Paraíso

Ya terminada la destilación, los aguardientes son metidos en barricas de roble durante un periodo de dos años como mínimo, generalmente mucho más.
Producto vivo, el cognac ve su color y  su aroma evolucionar bajo el efecto de la madera… ¡Intercambio de sabores obligado! Con el tiempo, los aguardientes son cada vez más suaves, los aromas se enriquecen y el «rancio» aparece. Se caracteriza por toques de sotobosque de otoño, de setas, de aceite de nuez…, de tantos aromas específicos que resultan del envejecimiento. Cuanto más largo es este, más los aromas son ricos y concentrados y más se acentúa el color.

Después, todo es cuestión de atmósfera, el roble permite al aguardiente de seguir en contacto con el aire, unas  veces húmedo y otras veces seco, de las bodegas, y de perder así poco a poco su fuerza alcohólica y su volumen. Esta evaporación natural, llamada  «parte de los ángeles», está condicionada por la humedad de las bodegas: en una bodega seca donde la evaporación se hace esencialmente sobre el volumen con pérdida de agua, los aguardientes son más  secos y tienen más carácter, en una bodega húmeda   con higrometría relativa entre 90% y 100% y donde la evaporación concierne esencialmente el alcohol, los aguardientes son más suaves y redondos.

Dames jeannes

El Paraíso

Ya alcanzada su madurez, el jefe de bodega pone fin al envejecimiento de los aguardientes transfiriéndolos en bombonas de cristal llamadas «dames-jeannes» que pone en una bodega oscura  ¡un verdadero rincón de paraíso! Los  aguardientes se dejan protegidos del aire durante muchas décadas sin evolucionar porque una vez embotellados, el proceso de envejecimiento cesa.

Beber el Cognac

No hay una, hay miles de maneras de abrirse a la degustación del cognac

Destilación Cognac

La destilación se efectúa en dos “chauffes”, mediante un alambique llamado “charentais” de cobre rojo, de una forma bien específica, con su caldera, sus cuellos {…}